Impresión 3D y fabricación digital. ¿Una nueva revolución tecnológica?

Mariano Fressoli

Doctor en Ciencias Sociales (UBA), CONICET y CENIT

Adrian Smith

Catedrático de Tecnología y Sociedad al Science Policy Research Unit (SPRU) de la Universidad de Sussex

Notas

[1]Las fresadoras son máquinas herramientas que devastan materiales como madera, hierro, acero para obtener formas diversas y se pueden utilizar para realizar mecanizados de piezas, moldes, o prototipos.

[2] Entre las aplicaciones todavía experimentales (sin uso comercial) cabe mencionar la denominada impresión 4D que está siendo desarrollada por la empresa Stratasys en colaboración con el laboratorio de Auto-ensamblado del MIT. La impresión 4D consiste en la fabricación de diferentes capas de elementos que permiten programar los materiales usados para que el objeto cambie de forma. Stratasys (S/D).

 

[3] Las licencias open source permiten usar, modificar, redistribuir el código fuente del software sin necesidad de pagar al autor original, pero manteniendo el reconocimiento de la autoría. Originalmente utilizadas para software, las licencias open source se utilizan ahora para hardware, abarcando una nueva variedad de productos incluyendo microprocesadores, impresoras 3D, maquinas herramienta, etc. Véase Weber (2005).

[4] Uno de los ejemplos paradigmáticos, del uso de open hardware en fabricación digital es el caso de las impresoras 3D RepRap. De forma similar a Linux, RepRap comenzó en 2005 como un proyecto universitario del Dr. Adrian Bowyer de la Universidad de Bath, con el objetivo de construir una impresora auto-replicable. En la práctica se trataba de construir una impresora que pudiera imprimir las partes para construir una nueva impresora. A partir de la colaboración online en blogs y wiki, los usuarios fueron construyendo copias de la primera impresora y también realizando modificaciones que documentaban y disponibilizaban online. La construcción de una impresora RepRap constituye muchas veces uno de los primeros momentos de aprendizaje de los entusiastas de la fabricación digital. Otros ejemplos de hardware open source son el controlador electrónico abierto Arduino que permite a los usuarios utilizar diferentes softwares y modificar su placa electrónica, y proyectos de microcomputadores como Raspberry Pi. En Argentina se está llevando a cabo el proyecto de la primera Computadora Industrial Abierta Argentina a partir de un consorcio financiado por 17 universidades y algunas empresas y apoyado por la Fundación Sadosky. El objetivo es construir una microcomputadora que puede ser reutilizada, fabricada y modificada libremente por usuarios y empresas.

[5] Arduino es un placa electrónica de código abierto que utiliza un entorno digital programable que permite controlar diferentes sensores como luces, osciloscopios, y placas de sonido. Al utilizar elementos open source, tanto en el hardware como en el software, Arduino se popularizó rápidamente en el mundo maker y dio lugar a una gran variedad de versiones de la placa y diferentes usos.

[6]Por ejemplo, la empresa de software Autodesk compró en 2011en el sitio Instructables.

[7] Un caso ilustrativo y reciente de esta práctica es la controversia que se generó en el famoso juego del Superbowl, durante un show que realizó la cantante Norteamericana Kate Perry. Después el show, el diseño de un disfraz que se utilizó en su performance – un tiburón azul – fue subido al sitio Shapeways y disponibilizado para su impresión. Inmediatamente fue descargado por miles de usuarios. Los abogados de Kate Perry solicitaron que esta copia se bajara del sitio argumentando la violación de la propiedad intelectual del diseño. Sin embargo el modelador que copió la pieza se resistió a hacerlo, dando lugar al comienzo de una batalla legal sobre el derecho a copia de objetos fabricados en impresoras 3D (véase Butler Millsaps, 2015)

[8] En Argentina por ejemplo, entre los laboratorios públicos se encuentran el Centro de Diseño Industrial en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Laboratorio de Modelado Avanzado del Centro de Investigaciones Científicas y Técnicas para Defensa (CITEDEF). En el caso de fundaciones y asociaciones empresarias se encuentran: la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la Argentina (ADIMRA) y el Centro Tecnológico de Arteaga, mientras que el Ministerio de Ciencia , Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT) ha lanzado recientemente dos líneas de financiamiento para la compra de maquinarias en empresas y Universidades Nacionales. En Brasil se puede mencionar el Laboratorio de Automatización y Prototipado para Arquitectura y Construcción (LAPAC) que funciona en la Universidad de Campinas, el Laboratorio de modelos tridimensionales (LAMOT), del Instituto de Tecnología Industrial y el FabLab del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial del Estado de Rio de Janeiro (SENAI), entre otros. En Colombia la Universidad Pontificia Bolivariana creó en 2011 un fablab en conjunto con la empresa de Rhino 3D. En Chile se pueden mencionar el Laboratorio de Modelado CAD/CAM de la Universidad Andrés Bello, el Laboratorio de Prototipado Digital de la Universidad de Chile, y el Laboratorio de Fabricación Digital de la Universidad Mayor – Sede Temuco. En Uruguay se encuentra el Laboratorio de Fabricación Digital Montevideo de la Universidad de la República.

[9]Típicamente, esto incluye: una impresora 3D, una cortadora laser, una cortadora de vinilo, una fresadora CNC, entre otros. Equipar un fablab con estas herramientas puede llegar a costar alrededor de US$ 100.000, por lo cual muchos fablabs en la región intentan compartir maquinarias y construyen sus propias impresoras.

[10]Véase: http://amazon.fablat.org/en

[11]Un caso similar de colaboración es el que realizó el Laboratorio del Centro Tecnológico de Arteaga junto con la Carrera de Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD) de la Universidad Nacional de Córdoba y la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC) para la construcción de modelos de tejidos pre-operatorios a partir de imágenes de resonancias magnéticas. Vease: Industrial, L. d. M.-I. D. (2013). Se está haciendo impresión 3D para planeamiento quirúrgico.

[12]De manera similar a los fablabs, los makerspaces pueden ser espacios autogestionados o privados que promueven la reunión y trabajo colaborativo. A diferencia de los fablabs, los makerspaces están menos centrados en la fabricación digital y más en la cultura hazlo-tu-mismo y la programación de software.

[13] Licenciada en Economía (UBA), Magíster de la Universidad de San Andrés y consultora del BID-INTAL. La autora agradece la colaboración de Romina Gayá.

[14] Hoyle es el CEO de techfortrade, una institución sin fines de lucro que busca fomentar tecnologías innovadoras para facilitar el comercio y aliviar la pobreza.

[15]Para una revisión de estas críticas véase: Hielscher et al. (2015).

[16] Véase en particular: Cohen (2014).

[17]Por ejemplo, la Universidad Nacional Arturo Jauretche en Argentina está creando su propio fablab que se suma al MingaLab de la Universidad de Lanús. En San Pablo existen varios fablabs, universitarios, como el que funciona en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Pablo (USP). Recientemente, la prefectura de la ciudad de San Pablo anunció que planea crear una docena de fablabs públicos en 2013, véase: García (2015).

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